El origen de la plena no está totalmente definido. Aunque siempre se menciona a Ponce, varios historiadores aseguran que su origen en Puerto Rico se ubica en toda la costa sur de la isla, entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Este género musical —conocido como el “periódico cantado” del pueblo— nació al ritmo de la pandereta como una forma de narrar noticias, chismes y vivencias de la clase trabajadora.
A través de los años, Ponce ha sido identificado como la cuna más aceptada de la plena.
Específicamente en el desaparecido arrabal de La Joya del Castillo.
El investigador Félix Echevarría Alvarado, autor de La Plena: Origen, Sentido y Desarrollo en el Folclore Puertorriqueño, señala que una pareja de personas antes esclavizadas, procedente de Barbados, fue precursora del género en esa barriada ponceña entre 1915 y 1921 (Ley del Día de la Plena, OGP).
Con el tiempo, la plena se popularizó tanto en San Antón que la Cámara de Representantes de Puerto Rico declaró oficialmente a este barrio como la “Cuna de la Plena”.
Otras teorías sobre el origen de la plena
No todos los historiadores coinciden en que Ponce sea el único punto de origen:
• El musicólogo Emanuel Dufrasne González y el historiador Nestor Murray Irizarry sostienen que el surgimiento de la plena fue más disperso, y recuerdan que ya en 1897 —antes de la invasión estadounidense— se tocaba plena en Ponce (Mayagüez Sabe a Mango).
• El compositor Luis Aponte Ledée defiende que la plena nació en Guayama, cerca de la Vía del Tren, como evolución de la bomba puertorriqueña (PRPop).
• El antropólogo Ramón López prefiere hablar de un “origen inatrapable”: un movimiento colectivo, sin autor ni lugar único, nacido en las barriadas y haciendas azucareras del sur de la isla tras 1898 (Platea PR).
• El periodista e historiador Julio Molina Olivieri presentó en 1988 en un artículo del periódico El Mundo una nueva teoría. La plena habría surgido en Santa Isabel como resultado del flujo de esclavos a las haciendas cañeras de la costa sur.
Molina nació en Ponce y se crió en Santa Isabel. Conoció de cerca la vida de las haciendas. Trabajó en los cañaverales, emigró a Brooklyn, donde trabajó en imprentas. Al regresar, fue periodista en El Puerto Rico Evangélico, El Día, El Imparcial y El Mundo. También escribió en la revista “El Cemí” durante una década, donde la revista “Areyto” y escribió el libro “Santa Isabel, notas para su historia”.
Julio Molina plantea a Santa Isabel como cuna de la plena por la alta concentración de población de origen africano e ingenios azucareros.
La plena, hija del sur de Puerto Rico
Lo que sí está claro es que la plena es hija del sur de Puerto Rico: Ponce, Santa Isabel, Salinas y Guayama aparecen una y otra vez en la historia de sus primeros compases. Sus raíces combinan influencias afroantillanas, el calipso caribeño de inmigrantes de las Antillas Menores y la bomba puertorriqueña.
Gracias a Ángel G. Pagán Torres por compartirnos la nota del periódico El Mundo.
Fuente
Charlie Aguilar, Periódico El Mundo, 12 de septiembre de 1988, Página 25
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