No siempre fuimos solo Santa Isabel. Al principio, éramos Santa Isabel de Coamo. Y hay algo más curioso todavía: la firma que aprobó nuestro nombre no fue de una reina. Fue de un regente que gobernaba España en su lugar.
Esta semana estuve revisando viejos periódicos de Puerto Rico. Y ahí, entre páginas amarillentas de 1842, encontré la noticia que confirmaba nuestro propio nacimiento.
El contexto: una isla, un barrio que quería ser pueblo.
Antes de ser Santa Isabel, éramos un barrio y puerto. Nos llamaban «Coamo Abajo». Pertenecíamos al cabildo de la Villa de Coamo, con sus cañaverales y sus hatos de ganado.
Pero la gente de aquí quería otra cosa. Quería su propio pueblo. Así que formaron una comisión. Escogieron a un joven agricultor, Antonio Vélez Colón, para que los representara. Le pidieron al alcalde de Coamo que hablara con el obispo y con el gobernador. Y comenzó el proceso para separarse.
El 19 de noviembre de 1841, el gobernador y capitán general de la isla, Santiago Méndez Vigo, aprobó la fundación. Fue un paso enorme, pero no fue el último.
Faltaba que Madrid, la metrópoli, confirmara el nombre. Y esa confirmación tardó un tiempo en llegar.
La evidencia: lo que dijo un medio
El 1 de septiembre de 1842, el periódico La Gaceta de Puerto Rico publicó un aviso oficial. Un mensaje corto, seco, escrito con la ortografía de la época. Pero detrás de esa sequedad burocrática estaba el momento en que Santa Isabel se volvió oficial ante el mundo.
Decía así:
«Ministerio de Marina, de Comercio y Gobernación de Ultramar.—Excmo. Sr.—Enterado S. A. el Rejente del Reino de lo espuesto por V. E. en carta núm. 305 de 2 de Junio próximo pasado, ha tenido á bien aprobar que el pueblo de Coamo abajo en esa Isla se denomine en lo sucesivo de Santa Isabel de Coamo, teniendo por Patrono al Apóstol Santiago.—De órden de S. A. lo comunico á V. E. para su intelijencia, la del mencionado pueblo, y demas efectos convenientes.—Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 28 de Julio de 1842.—Capaz.—Sr. Gobernador Capitan jeneral de la Isla de Puerto-Rico.»
Léelo despacio. Fíjate en la ortografía. Estos son algunos ejemplos:»Rejente» con jota. «Espuesto» sin equis. «Intelijencia» con jota también. Así se escribía entonces.
La autorización para la fundación del nuevo pueblo fue realizada en Madrid el 28 de julio de 1842 por el regente. La carta cruzó el Atlántico en barco y llegó a Puerto Rico a tiempo para darse a conocer el 1 de septiembre.

¿Quién era ese «regente» que firmaba en nombre del rey?
Aquí viene la parte que casi nadie conoce.
En 1842, España no tenía un rey gobernando de verdad. Tenía una reina niña. Isabel II había subido al trono con apenas tres años, cuando murió su padre Fernando VII en 1833.
Una niña no puede gobernar un imperio. Así que alguien tenía que hacerlo por ella. A eso se le llama regencia.
Para 1842, el regente era el general Baldomero Espartero, duque de la Victoria. Había llegado al poder derrocando a la regente anterior, María Cristina de Borbón, que era nada menos que la madre de la reina.
Cuando el documento dice «S. A. el Rejente del Reino», habla de Espartero. «S. A.» quiere decir «Su Alteza». No «Su Majestad», como se le decía a un rey o una reina de verdad. Espartero gobernaba, pero no reinaba. Firmaba en nombre de una niña que todavía no podía firmar por sí misma.
Así que piénsalo bien. El nombre de nuestro pueblo no lo aprobó una reina. Lo aprobó un general que gobernaba temporalmente, a nombre de una niña de casi doce años que estaba muy lejos, en un palacio de Madrid, sin saber siquiera que en el sur de Puerto Rico acababa de nacer un pueblo con el nombre de una santa.
Lo que esa historia nos dice hoy
Cuando caminamos por nuestras calles, casi nunca pensamos en esto. En las cartas que cruzaron el mar. En las firmas de hombres que nunca pisaron esta tierra, pero que decidieron el futuro de nuestro pueblo.
Nuestro pueblo no nació de un solo día ni de una sola firma. Nació de un proceso largo. De un pedido de nuestra gente. De una aprobación local el 19 de noviembre de 1841. Y de una confirmación que tardó meses en llegar por barco desde el otro lado del océano.
El 5 de octubre de 1842, ya con el nombre confirmado, Méndez Vigo nombró a José María Colón como nuestro primer alcalde. Esa es la fecha que celebramos como aniversario. Pero ahora sabes que detrás de esa fecha hay una historia más larga. Una historia de cartas, de barcos, de un regente firmando por una reina que todavía no cualificaba para asumir responsabilidades como adulta.
Cada vez que decimos «Santa Isabel», estamos diciendo también un pedacito de esa historia. Esta nos recuerda “Coamo Abajo”, el Apóstol Santiago como patrono y una regencia lejana. La de un joven y otros agricultores que se atrevieron a pedir algo distinto para su gente.
Esa es nuestra historia y así comenzamos.
Ahora te toca a ti
¿Tienes fotos o documentos viejos de Santa Isabel guardados por ahí? ¿Historias que te contaron tus abuelos sobre el pasado de nuestro pueblo?
Compártelos aquí abajo. Cada foto, cada carta, cada recuerdo que guardamos es un pedazo de este rompecabezas que seguimos armando juntos.
Nuestra historia no está solo en los archivos de Madrid, ni de San Juan, ni en los periódicos. También está en tu casa, en tu memoria, en las historias que tu familia te contó alrededor de una mesa.
Ayúdanos a que no se pierdan.
Fuentes:
Periódico La Gaceta de Puerto Rico, 1 de septiembre de 1842, pág. 1.
Melvin Rivera Velázquez, «Fundación de Santa Isabel», blog El Valle del Cemí.
Wikipedia: «Regencia de Espartero» y «Santiago Méndez Vigo».





